La escritura terapéutica es una herramienta poderosa para explorar y procesar emociones, pensamientos y experiencias personales. Sin embargo, como cualquier forma de autoexploración, puede haber mitos, miedos o creencias limitantes que dificulten que las personas se beneficien plenamente de ella.
En mi experiencia, estas son algunas de las dudas más comunes que he escuchado (y que he tenido el gusto de aclarar):
«No soy un buen escritor/a»: Muchas personas pueden sentir que no son lo suficientemente hábiles en la escritura para beneficiarse de la escritura terapéutica. Es importante recordar que no se trata de escribir de manera perfecta o gramaticalmente correcta, sino de expresar tus pensamientos y emociones de manera auténtica.
«Mis pensamientos son demasiado confusos para escribirlos»: Algunas personas pueden temer que no puedan poner sus pensamientos en palabras de manera coherente. La escritura terapéutica puede ayudar a aclarar pensamientos y sentimientos confusos a medida que los exploras en el papel.
«Tengo miedo de lo que pueda descubrir»: La escritura terapéutica a menudo implica explorar emociones y experiencias difíciles. Puede ser aterrador enfrentar ciertos aspectos personales, pero es un paso importante hacia la sanación y el crecimiento personal.
«No tengo tiempo para escribir»: Algunas personas pueden sentirse abrumadas por las demandas de su vida cotidiana y creer que no tienen tiempo para la escritura terapéutica. Sin embargo, incluso dedicar unos minutos al día a escribir puede ser beneficioso. Yo he comprobado junto a la Tribu, que 5 minutos de escritura salvaje son suficientes para notar que escribir nos hace bien.
«No quiero revivir ciertos eventos dolorosos»: Revivir eventos dolorosos del pasado puede ser una preocupación para algunas personas. Es importante recordar que la escritura terapéutica no siempre implica revivir experiencias traumáticas, y puedes elegir qué temas abordar en tu escritura.
«No deseo que alguien más lea lo que escribo»: Algunas personas pueden sentirse incómodas con la idea de que otros puedan leer lo que escriben en una sesión de escritura terapéutica. En mis sesiones establecemos límites claros sobre la privacidad de tus textos, no se realizan grabaciones, no se solicita ni se impone el envío de los archivos, solo compartes lo que deseas compartir en la sesión.
«No creo que la escritura pueda ayudar»: Puede haber escepticismo sobre si la escritura realmente puede tener un impacto terapéutico. La investigación ha demostrado que la escritura terapéutica puede ser efectiva para aliviar el estrés, mejorar el bienestar emocional y promover la autoexploración. No es mágica. Y también es cierto que no le funciona igual a todo el mundo. Es solo una herramienta que promuevo el bienestar. No pretende sustituir a la ayuda e indicaciones de los profesionales de la salud mental, pero sí puede ser un complemento en los procesos terapéuticos.

Escribir puede ser muy liberador
Es importante reconocer estos mitos, miedos y creencias limitantes y abordarlos de manera compasiva. La escritura terapéutica puede ser una herramienta valiosa para la introspección y el autocuidado, y superar estas barreras puede permitir a las personas aprovechar todo su potencial terapéutico.
Si tienes preocupaciones sobre tu bienestar emocional, sospechas que puedes estar sufriendo de ansiedad, depresión o te está costando procesar alguna pérdida, lo primero es buscar la orientación de un profesional de salud mental.
Para conocerte mejor y potenciar tu bienestar, te ofrezco mi paquete de servicio Escribe para sanar.